Universidad Sergio Arboleda, Mariana Macias
Mi experiencia con Dios.
Para empezar, quiero explicar que mi relación con Dios siempre ha sido algo complicada, es como decir vulgarmente, un tira y afloja, puesto que soy joven y mientras crezco voy aprendiendo de todo lo que veo, leo y escucho cada día, cambio mis opiniones, creencias o manera en la que veo las cosas.
Así mismo, dejé de ir tan seguidamente a la iglesia, pues habían cosas que me desagradaban en lo que hablaban o simplemente me sentía incómoda, y así mismo me fui alejando de dios un poco.
Somos seres humanos y para vivir tenemos que creer en algo o alguien y para mi, a pesar de todo, ese Dios. Pues los problemas que han surgido es sobre temas que me ha disgustado que tocan algunas veces en la iglesia.
Aún así, tampoco me he leído la biblia completa para refutar algunos temas con los que no estoy de acuerdo y saber si sí está escrito en la palabra o es solo opinión de la iglesia.
Pero quiero contar una experiencia que fue la que hizo que me hiciera más cercana a Dios.
El año pasado, sentía mucha presión por crecer, por graduarme del colegio, pero sobretodo por el icfes y la universidad.
En mi familia, no me exigían mucho en ámbitos de estudio, pero aún así no quería sacar un mal puntaje o no entrar a la universidad por el simple hecho de decepcionarlos, a pesar de que varias veces ellos me decían que pasara lo que pasara me iban a apoyar.
Recuerdo que 3 días antes del ICFES me enfermé. Me dió dolor de cabeza, mareo, debilidad, me dió una especie de gripa y no tenía ganas de nada. Pero esto lo asocié al miedo increíble que tenía con hacer el icfes y que me fuera mal.
Mi mamá obviamente se dió cuenta de todos mis síntomas porque no quería comer, no quería salir, no quería ni pararme de la cama. El día antes del ICFES, se sentó a hablar conmigo y le conté lo que sucedia, solo me abrazó y me dijo "dejaselo y entregáselo a Dios que él se hará cargo de todo y verás que todo va a salir bien" .
La noche antes del examen fui a misa con alguno de mis compañeros de colegio para poder tranquilizarnos un poco bajo la palabra de Dios. Después de eso sí me sentí mejor y le hice una oración a Dios para entregarle tanto mi proceso en el examen, como mis miedos y enfermedades.
Al día siguiente, amanecí mejor pero aún así seguía sintiendo dolor de cabeza y estaba algo nerviosa pero más tranquila, hice el examen pero me quedaba una preocupación más; el escoger mi carrera.
No había otra cosa que me preocupara más que no saber que iba a estudiar, ya estaba a semanas de empezar a inscribirme a las universidades y yo todavía no tenía decidido que estudiar, sentía que era una carga muy pesada para que a mis 17 años eligiera lo que voy a hacer el resto de mi vida, pero, decidí hacer lo mismo que con mi prueba ICFES.
Le pedí a Dios que me comunicara de distintas maneras lo que me convenía, lo que era mejor para mí, ya que él lo sabe todo y me podía brindar su ayuda. Por medio de sueños, objetos, personas, etc.
Después de esto, fui a una salida de campo con mi colegio a la universidad de Sergio Arboleda y la verdad me sentí super bien, me gustó mucho el campus, los salones, etc.
De la Sergio me llamaron la atención 2 carreras, psicología y comunicación social y periodismo. Entonces me sentía peor porque ahora no sabía cuál de las dos elegir, ya que tenía miedo de elegir la carrera incorrecta y estudiar algo que no me gusta.
Pero resulta que desde ese día de sentirme nerviosa sobre cuál carrera elegir, sentí que Dios me empezó a iluminar, pues empecé a ver películas psicológicas por un gusto que nació justo en esos días, amigos de mis padres me decían que tenía cara de psicóloga y mis amigos me decían que era muy eficiente en escuchar, comprender y aconsejar. Me di cuenta que tenía las características de psicóloga y pude decidirme por ella, pero aún así, sé que igualmente fue Dios quien me mandó todas estas señales para ayudarme a elegir y se lo agradezco muchísimo.
Días después me entregaron el resultado del ICFES.
La verdad, es que si funcionó dejárselo a las manos de Dios, pues no me fue mal, cosa que ya de por si me alivió. No fui la mejor, pero igualmente no esperaba eso ni competía por eso, entonces estuve y me sentí más que bien con eso y le agradecí a Dios por quitarme ese peso de encima.
Ahora, estoy más que feliz con mi carrera y en la universidad que me gusta y para siempre seré y estaré agradecida con Dios, ya que hizo que superara mis miedos y todo saliera bien.
En conclusión, a pesar de todo, a pesar de haberme alejado de la iglesia y de él, Dios siempre estuvo para mi

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